Lengua de Signos Española (I)

Algunas cuestiones relativas a la sordera

“(…) muchas personas sordas se definen no por lo que les falta (la audición), ni por lo que no son (oyentes), sino por lo que son, personas con capacidad que además comparten con otros semejantes una lengua, una historia y una cultura propia que les confiere una “identidad” que debe ser aceptada y reconocida en una sociedad que abogue por la “igualdad en la diversidad”.

Deberíamos asumir ya, hasta sus últimas consecuencias, que la discapacidad no es una “tragedia personal” sino un producto social que nace de la interacción entre características personales y las condiciones sociales del contexto que circunda a las personas.”   Domínguez Gutiérrez y Alonso Baixeras (2004)

Aunque pudiera parecer fácil definir la sordera como la dificultad o la imposibilidad de usar el sentido del oído, la construcción del concepto mismo de sordera ha generado múltiples debates a lo largo de la historia.

Ajustándonos a una línea temporal y moviéndonos en círculos médicos, encontramos enunciados que resaltan aspectos como la falta de audición, la discapacidad y la minusvalía. Este modo de entender la sordera, centrado en el déficit de audición, por tanto, en el grado de pérdida, en los restos auditivos, etc., nos conduce a colocar en la persona sorda la diferencia, con la intención de eliminarla para convertirla en normal.

Esta concepción de la persona Sorda como una persona enferma se corresponde con la distinción entre persona hipoacúsica o sorda:

  • Si la pérdida auditiva es parcial e incorpora el habla a la comunicación de forma espontánea se considera a la persona hipoacúsica.
  • Si su audición no es funcional para propósitos de la vida y se contempla la Lengua de Signos como su lengua natural, se considera a la persona sorda.

La sordera ha evolucionado desde una concepción centrada en el déficit de audición a una representación más global e integradora, en la que lo fundamental es la respuesta psicopedagógica que le ambiente da a esa situación particular. A partir de este momento se hace hincapié en considerar todos aquellos aspectos que pueden influir en el desarrollo de las personas Sordas, entre los que se encuetran tanto los personales, esto es, aspectos relacionados con su personalidad, las variables relacionadas con su sordera, sus intereses y motivaciones, etc., así como los contextuales, por tanto, los relacionados con el ambiente familiar, el escolar y el social.

Entre las variables que influyen en la sordera distinguimos:

  1. Oídos afectados. Hablamos de deficiencia unilateral en el caso de que un solo oído presente pérdida auditiva y de afectación bilateral si ambos oídos muestran un déficit auditivo.
  2. Forma de aparición. La pérdida brusca es aquella que se produce fundamentalmente por explosiones, enfermedades infecciosas, etc. Se caracteriza por el menoscabo del tono de voz, el ritmo y la entonación. La diferencia auditiva también se pued manifestar de manera progresiva, siendo muy común en la vejez.
  3. Grado de pérdida. La unidad de medida empleada en su determinación es el decibelio, en función del cual se establecen cinco niveles:
    1. Pérdida leve: el umbral de audición se sitúa entre 20 y 40 dB. En condiciones normales puede pasar desapercibida. Existen dificultades para oír sonidos remotos, conversaciones distantes o todos los elementos de una palabra. En medios con demasiado ruido puede aparecer dificultades para entender los mensajes de forma precisa. La alteración fonética comúnmente asociada a la dislalia (incapacidad para pronunciar correctamente ciertos fonemas o grupos de fonemas).
    2. Pérdida media: el umbral de audición se sitúa entre 40 y 70 dB. Sólo se indentifican las vocales, aparecen alteraciones fonéticas y prosódicas (relativas a la pronunciación), un vocabulario pobre y algunas altraciones estructurales. Con prótesis adecuadas, que se colocan a partir de 50 dB de pérdida, se puede adquir la lengua oral.
    3. Pérdida severa: el umbral de audición se localiza entre 70 y 90 dB. No se discriminan los sonidos del ambiente, se oyen conversaciones en voz alta a cincuenta centímetros de distancia. El vocabulario es reducido y se muestran dificultades fonéticas y estructurales.
    4. Pérdida profunda: el umbral auditivo mínimo es superior a 90 dB. No se adquire el lenguaje oral de manera espontánea. Se utiliza más la visión que la audición para la comunicación.
    5. Cofosis o anacusia: implica la pérdida total de audición, por tanto, es superior a 120 dB. Sólo ocurre en caso excepconales.

El grado de sordera condiciona el peso que tienen los mecanismos de lectura labial y de educación auditiva para el acceso al lenguaje oral, pero no determina la competencia lingüística que pueda alcanzar cada individuo.

… continuará

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2 pensamientos en “Lengua de Signos Española (I)

  1. Buenos días: He leido vuestro artículo sobre la sordera y, desde mi humilde entender, considerar la sordera o mejor dicho el mundo del sordo una cultura, me parece cuanto menos subrealista. Tengo un hijo sordo profundo y se de lo que hablo. Por desgracia, he escuchado en documentales y en algunas publicaciones, hablar de la cultura del sordo. La sordera es, sobre todo, una incapacidad, un defecto provocado por multitud de causas, desde la congénita hasta la accidental, pasando por el uso de medicamentos o secuelas de algunas enfermedades.
    El sordo y la sociedad, deben adaptarse los unos a los otros. Afortunadamente es muy superior el número de personas oyentes al de personas sordas y debemos intentar por todos medios, aunque se que lo que digo no es políticamente correcto, integrar al sordo en un mundo de oyentes, y no lo contrario. Cierto que es que cada vez más debemos considerar la lengua de signos como algo habitual en nuestras vidas pero no es menos cierto que debemos seguir avanzando en la búsqueda de una solución médica o quirúrgica a la sordera, para que los sordos puedan integrarse cada vez mejor en el mundo que les ha tocado vivir. No es fácil comprender a un sordo desde la ignorancia de la lengual signal y es en consecuencia el afectado, aunque sea duro entenderlo, el que tiene que intentar integrarse en una sociedad oyente.
    Mi hijo tiene un implante coclear desde los 21 meses de edad y salvo en mínimas cosas, está totalmente integrado en la vida cotidiana. Comprende casi todo lo que oye a través del implante, asiste a una escuela pública sin plan de integración y jamás a utilizado la lengua de signos. Hoy, tiene 12 años y salvo por el aparato, nadie diría que es sordo. El tiene asumido totalmente su problema (no cultura), es un niño feliz, comunicativo -yo diría que un poco en ecceso-, y no tiene ningún grupo de amigos sordos. Sigue asistiendo a sesiones logopédicas, pero sobre todo por cuestiones connitivas, no de lenguaje, y tanto mi esposa como yo nos sentimos muy orgullosos de lo que él a logrado.
    Siento no compartir que el problema de la sordera es una cultura, pero he visto tantas cosas en este terreno, que me apena pensar que haya padres que se aferren a la idea de que es el mundo el que tiene que adaptarse a su problema y no ellos, o crear, como he visto en Estados Unidos, un pueblo sólo para sordos, creado por ellos para vivir, como ellos dicen, su cultura.
    Abogo y animo a los padres de niños sordos a que se informen bien sobre el implante coclear. Para mi hijo a sido como si le hubieran dado otra oportunidad en la vida.

    • Estimado Manuel:

      La diversidad cultural, de pensamiento, capacitaciones,… es lo que hace que cada persona sea diferente dentro de una sociedad. En este blog se pretende explicar esa diversidad, implantando poco a poco la accesibilidad universal como elemento no discriminatorio. Cada uno de nosotros somos diferentes. Al igual que tu hijo, muchas personas tienen la posibilidad de acceder a un implante y poder conseguir esa audición que por distintos motivos no se tenía. La investigación es algo importantísimo en todo lo que nos rodea.

      En proximos articulos estudiaremos cómo la lengua de signos puede ayudar, no sólo a comunicarse personas sordas entre si, sordas con oyentes, si no que también sirver para comuncarse con niños autistas,… Lo del pueblo ese que dices de Estados Unidos es simplemente y claramente una perversión, algo que habría que denunciar. La integración no es la adaptación de las personas sordas, ciegas,… en el resto de la sociedad, la integración es el acceso por igual a la comunicación, a la vivienda, a los sitios públicos… Por ejemplo, en España la Lengua de Signos es reconocido como lengua cooficial (al mismo nivel que el catalán, euskera y el gallego) y próximamente en Andalucía saldrá una Ley con la que se pretende garantizar el uso de la Lengua de Signos Española como condición básica de accesibilidad y no discriminación.

      Sin más te doy las gracias por hacer tu comentario, invitandote a seguir haciéndolo y poder, si tienes tiempo, explicarnos algo más de tu vivencia, que seguro que podría ayudar a otros padres.

      Un saludo

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